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El Blog de Inteligencia Colectiva

La inteligencia colectiva se crece en el conocimiento abierto (Gonzalo Martín)

Gonzalo es un miembro destacado de Good Rebels, el antiguo y mítico Territorio Creativo, que es hoy una consultora y agencia creativa de estrategia digital repartida por 6 oficinas en Reino Unido, Europa y Latinoamérica. Su foco son los procesos de marketing digital, desde la implementación de tecnologías, a diseños de estrategias digitales, construcción y dirección de equipos e Inteligencia de datos. Tiene un blog, “Transformación Digital”, que a mí siempre me gustó leer, pero que ahora tiene un poco abandonado. Una lástima, porque escribe bien y con personalidad, sobre temas que entiende y explica de un modo singular.

Se reconoce como un militante pro internet y por las reglas más profundas que crearon los hackers. Cree en el conocimiento abierto, las organizaciones planas y en la búsqueda de la innovación. A tener muy en cuenta: no acepta discusiones sobre lo que es una paella en condiciones, come y bebe por placer, y lee y escribe por puro vicio. Fan del Partagás 8-9-8.

Me acerqué a Gonzalo porque, como dije, opina con personalidad y sin complejos, sobre temas que conoce bien y a mí me interesan. Tenía la sospecha que podía hacer un buen contrapunto a mis tesis colectivas. Su perfil le hace más interesante para esta investigación, porque puede ayudarme a evitar la retórica buenista o simplificadora que a menudo se usa para describir la bondad de los procesos colectivos.

Alguien me dijo una vez que si el libro que salga de este estudio consigue ser convincente para una persona que desconfía de lo colectivo, o incluso, que es radicalmente individualista (no digo que sea su caso), habrá valido la pena. Cuando le invité a hacer esta entrevista, me dijo que se sentía “un intruso” opinando sobre este tema, pero que aceptaba el reto con gusto. Intercambiamos distintas versiones por escrito, añadiendo nuevas preguntas a medida que él ponía nuevos enfoques sobre la mesa, hasta que salió esto:

1. Gonzalo, te reconoces como una persona con una visión “tirando a libertaria” y “una extraña predisposición contra la aglomeraciones”. Lo que he leído tuyo me hace pensar que eres de los que prefiere ser prudente, incluso desconfiado, ante palabros como “inteligencia colectiva” o “sabiduría de las multitudes” que, siendo cosas distintas, pueden transmitir cierto aroma a “aglomeraciones”. Por eso te invito a reflexionar sobre esto: ¿Por qué la inteligencia colectiva debería interesar también (o no) a las personas que creen más en las soluciones individuales? Siéntete con libertad de desmontar cualquier sesgo que contenga mi pregunta.

Creo que la pregunta no está bien formulada. Tender a “lo libertario” no implica que no se hagan pactos, colaboraciones y contratos con terceros; ni siquiera implica que no exista la donación al bien común o presuntamente colectivo (a la ciencia, a fundaciones…) ni la ausencia de lucro (muchas universidades muy serias cobran sus emolumentos sin tener ánimo de lucro). Esto es ¿qué relación tiene, si la tiene, el individualismo – por tomar un nombre – con la inteligencia colectiva? ¿Estamos hablando del sometimiento del individuo a la “inteligencia colectiva”? ¿Confundimos el proceso de colaboración y toma de decisiones eficiente con “inteligencia”? ¿Colectivo es – aquí o en otro lado – “colectivización”?

Yo pienso que, cualquiera que sea la realidad que se represente con la metáfora de la “inteligencia colectiva” no puede ser eso. O no debería. Esencialmente, lo libertario esperaría poder efectuar ese proceso de colaboración por decisión propia y sin imposición sobre la participación o el resultado.

Por otro lado, las aglomeraciones son normalmente detestables. Cualquier manifestación del signo que sea, y con la intención que sea, termina en conductas de “estupidez colectiva”. Sea una visita del papa, un partido de fútbol, la protesta por una condena por delitos sexuales, la simplificación de los mensajes que tan hábilmente han descubierto los reyes de la propaganda (que lo son de todos los signos) termina con mensajes de fácil digestión y tornando conceptos complejos en lemas y presuntas propuestas sencillas y milagrosas.

Desde el “Lock her up” que gritan los seguidores de Trump para encarcelar a Hillary Clinton, o “nosotras parimos, nosotras decidimos” son reducciones de problemas legales, éticos y morales que no tienen una respuesta sencilla o única. Corro el riesgo, al poner ejemplos, de que mucha gente tome el rábano por las hojas y confunda la discusión sobre cómo se manifiestan las masas aglomeradas a mis posiciones personales con cada tema. Lo que demostraría, creo yo, poca inteligencia individual si vamos lector a lector.

2. Dices que cualquier manifestación del signo que sea, y con la intención que sea, termina en conductas de “estupidez colectiva”. Es una afirmación que me suena, con perdón, algo rotunda. A ver, entendiendo la manifestación como la exhibición pública de la opinión de un grupo, ¿por qué descartas de plano la posibilidad de que pueda darse un efecto de emergencia positiva, de que el agregado colectivo sea estimulante? ¿No será que, también en este tema, nos fijamos más en lo negativo?  

Uso la palabra “manifestación” para las protestas organizadas (más o menos) en las calles. Y me centro en su expresión y en la forma en cómo se conducen las masas “a su libre albedrío”. Me vale la celebración de una victoria futbolística o la protesta ante cualquier cosa. Ojo, estoy completamente a favor del derecho a protestar. Pienso que, en conjunto, la protesta – que tiende a ser exuberante y excesiva, seguramente por su propia naturaleza – es más que probable que traiga más bien que mal y acelere elementos inevitables e inevitablemente positivos. Pero siempre tendré la duda de si fue necesario matar a tanta gente, inocentes o culpables, para hacer la revolución francesa, que en las escuelas siempre se presenta como un salto de la humanidad. Yo siempre he sido más fan de la revolución americana, en la que también murió mucha gente, lo que seguro me valdrá más de una crítica.

Dicho esto, a lo que me refiero es que las masas (fíjate que el “trollismo” masivo en internet sería lo mismo) terminan siempre o han de utilizar permanentemente simplificaciones de la realidad que carecen de matices y contrapesos, una pérdida brutal de calidad intelectual. Que la masa para actuar conjunta, necesita piezas pequeñas de mensajes que, además, convierten al “otro” en enemigo, mucho más que rival, o que descaradamente contienen mentiras, creencias sin comprobar y sesgos deliberados. Hasta que siempre llega un bobo que tirando una piedra cree que arregla las cosas.

Por no hablar de líderes oscuros que ven con buenos ojos que el disparate o la casualidad sangrienta de la protesta sirva para inclinar la balanza a sus opciones, sean “buenas” o “malas”. Ahora, probablemente tú no estás considerando los procesos de inteligencia colectiva como “aglomeraciones”. Porque, yo creo, que si algo es “inteligencia colectiva” es lo opuesto a una aglomeración.

3. Comprendo, pero entonces, ¿por qué crees que la Inteligencia Colectiva nos puede interesar como sociedad?

Bueno, depende de qué definición se use de inteligencia colectiva. Yo no voy a proponer una porque, creo, no es mi misión, ni se me pide ni, honradamente, me veo cualificado para “ensayar” en un campo al que tantas personas le están dedicando tantas horas y haciendo cosas tan interesantes.

Pero si por “inteligencia colectiva” estamos hablando de la investigación de la toma de decisiones de grupos amplios, el proceso de elaborar propuestas y soluciones a problemas sociales (me pondré economicista: por ejemplo, a las externalidades del humo de los coches, el consumo del tabaco, la asignación de recursos públicos escasos) e incluso las decisiones puramente políticas (¿qué debe decir la ley sobre lo que es violencia sobre las mujeres?), entonces tiene un interés que trasciende el campo de unos apasionados.

Por ejemplo, sabemos que sometiendo a un grupo a decidir entre tres alternativas por mayoría, el resultado será muy distinto a cuando son sólo dos. Me has leído bien: Brexit, Cataluña, el proceso de paz colombiano… Algo sucede cuando el sistema político no sabe enriquecer las alternativas y proporcionar matices a las decisiones y cuando la masa consumidora de eslóganes prevalece inconsciente sobre una fruslería como el que cambiando el sistema de decisión la decisión sería otra. Por no hablar de los costes de las decisiones.

4. Eso que comentas, que es un hecho, de que a veces si cambias el sistema de decisión, la decisión colectiva sería otra, ¿indica necesariamente que los colectivos son más fáciles de manipular que las personas individuales? ¿no te parece que el diseño de una consulta también condicionaría la opinión de un experto? o planteado de otra manera, ¿qué te hace pensar, si fuera así, que las multitudes son más manipulables que los expertos?

Diré ahora algo de lo que no tengo fuente científica para demostrar (creo que el número de Dunbar no vale para ésta, o puede que sí). Pero supongo que es casi una obviedad. ¿Somos conscientes de que un chat pierde interés y valor a medida que más gente participa? ¿Que el “trollismo” tiene que ver con la participación de personas no “cualificadas” para la discusión?

5. ¿A qué te refieres con “personas (no) cualificadas”?

Aquí “cualificación” no significa “nivel de estudios” sino el grado de conocimiento de la evolución de la deliberación. Por ejemplo, esos que dicen que el pueblo está por encima de las leyes ¿son conscientes que llevó décadas o centurias de discusión política organizar el derecho y el sistema judicial para evitar los linchamientos? El pueblo puede decidir que está por encima de la ley y lincharte, seas culpable o no (cosa que no saben, porque no ha habido un juicio con un proceso estructurado y garantista sobre el reo y que puede dar error, claro), haciendo que la sabiduría de “el pueblo” no parezca una alternativa mejor.

Por tanto, es posible que las “inteligencias colectivas” sean más gestionables cuanto menor sea la parte colectiva sin dejar de ser un grupo de individuos, y, como sucede en los procesos de crowdsourcing o de desarrollo de código abierto, sin una parte reducida del “colectivo” que termina marcando pautas, recopilando el trabajo y decidiendo caminos ante decisiones inevitables o en términos de escasez, lo que usualmente significa elegir damnificados. Los proyectos de código abierto generan “forks” y que no son otra cosa que las divergencias. Si nos ponemos puristas y vamos al principio, ¿no sería, en el fondo, verdaderamente libertaria esa capacidad de prescindir del entorno de gobierno e iniciar otra cosa?

A lo mejor la fórmula ideal no es tan “colectiva”, sino el producto de la cooperación libre, no coaccionada, y sometida a un método acordado. Pero me puedo equivocar, claro. Quizá por mis años, o porque hoy estoy así, soy más pesimista o cenizo sobre la existencia de una “inteligencia colectiva” que nos lleve al paraíso. O algo similar. Creo más bien que detrás de estos procesos hay considerables dosis de “liderazgo” (persuasión, seducción, inteligencia emocional) de individuos concretos interactuando con grupos de una dimensión manejable.

5. Se habla mucho de los “fracasos colectivos”, y los “éxitos” que se citan son siempre los mismos: Wikipedia, Linux, Google, etc. Ando recopilando ejemplos de IC que sean menos conocidos, y la búsqueda funciona mucho mejor si la hago con ayuda colectiva. ¿Puedes sugerirme ejemplos de proyectos colectivos que merezcan ser citados como casos de éxito o fracaso?

¿Es Google inteligencia colectiva? No lo esperaba. Veo más bien una tecnología propietaria que tiende a generar un monopolio. Y los monopolios son, salvo excepciones que hay que pensar, como podría ser el monopolio de la violencia (y tendría que pensar más o leer más para estar seguro de esto), malos. Otra pregunta es si deben impedirse legalmente y, en su caso, cómo.

6. Todo es discutible, desde luego, pero cito a Google Search, el buscador, como un ejemplo más de inteligencia colectiva porque es un mecanismo que procesa los metadatos de millones de usuarios para generar un ranking colectivo de enlaces a contenidos. Agrega comportamientos individuales y devuelve resultados de búsqueda que parecen muy inteligentes. No hay una interacción social directa, ni intencional, entre las personas al pedir la búsqueda, pero Google se sirve de la interacción indirecta para agregar datos y devolverlos con un resultado que es útil a los usuarios. Así que, te pregunto (y ésta puede ser, por cierto, una pista para conectar IC con transformación digital): ¿admites que haya IC cuando se combina o agrega la información colectiva por un tercero (p.ej. Big Data o Google Search) y no por el propio grupo?

A ver, ¿los datos compartidos (e incluso extraídos contra tu voluntad) son inteligencia colectiva, o la materia prima con la que una inteligencia “individual” crea una forma de acceder a la información que era imposible con tecnologías anteriores?

Otra cosa es la mejora para “todo el colectivo” que se produce por el hecho de que podemos acceder a la información a través de buscadores que parecen bastante “inteligentes”, pero que no dejan de ser el algoritmo creado (con sus sesgos) por un grupo reducido de personas trabajando conjuntamente con algún método. Seguramente estos son “colectivamente más inteligentes” que quienes reciben el producto de su trabajo.

¿Es Wikipedia inteligencia colectiva? Espero que no lo digamos por la versión española. Soy de los que creen que si Wikipedia naciera hoy y Jimmy Wales volviera a empezar: a) no haría ese software así y, b) fracasaría. Precisamente porque las reglas de deliberación y de construcción del proceso se han disuelto desde un prometedor inicio de un grupo reducido de mentes muy vinculadas al método científico y las reglas de la Academia.

7. Me cuesta entender por qué dudas de que Wikipedia es un caso de IC. Hablamos de grados. No es algo binario. Si un grupo interactúa para generar conocimiento conjunto, que es lo que ocurre en Wikipedia, ¿por qué no es IC? Pueden parecernos más o menos inteligentes algunos de sus resultados, pero ¿esa es razón suficiente para no reconocer su naturaleza de IC? Mi punto de vista es que dentro de un proceso de este tipo, pueden manifestarse distintos grados de inteligencia. Por otra parte, no pillo bien lo que dices de la evolución de Wikipedia. Mi percepción es que esas reglas se han afinado cada vez más, se han depurado a partir de la experiencia (troleo, guerras de edición, etc.), en ciclos de rediseños iterativos. La idea de que se han “disuelto” sugiere que son más laxas, más permisivas, pero… ¿es eso lo que ha ocurrido en Wikipedia? A mí me parece más bien lo contrario, ¿o no?

A lo mejor nos explicamos en escalas de valores distintas. ¿Qué diferencia existe entre el método de trabajo de la academia (investigación, atribución de las afirmaciones y datos a fuentes generalmente comprobadas o “ciertas”) y el modelo de trabajo al que aspira Wikipedia? Diría que cero. Lo que sí cambia es el método de producir el trabajo cuyo resultado, finalmente, depende de unos pocos autores de cada temática. Y eso es lo que siempre ha ocurrido con las revistas científicas.

El método distinto reside en la ausencia de barreras de entrada hasta que… el equipo editorial, exactamente igual que en una revista, decide eliminar o no una contribución, o pedir el cumplimiento de unas reglas. Digamos que la novedad reside en la “democratización de la contribución”. La accesibilidad, al no tener que pagar como en una revista científica, ni necesidad de consulta física en una biblioteca, también “democratiza” el acceso al conocimiento. Pero detrás del diseño de Wikipedia también hay un pequeño grupo que lo gobierna con su propia deliberación que, supongo, llamarías (o llamaríamos) colectiva.

Linux es un éxito desde luego, ¿colectivo? Lo hacen y lo han hecho muchos (siempre con Torvalds tutelando). Pero también es un fracaso “colectivo” cuando vemos el retroceso de las licencias abiertas precisamente desde proyectos que nacieron presentándose como abiertos: el derecho no ha cambiado y el conocimiento puede tornarse propietario. El Crowdsourcing termina cuando tienen masa crítica para crear “la versión Enterprise” (que suele ser la buena de verdad) y cerrar a los demás su acceso porque, si no, no tienen modelo de negocio. Así, abrirse para cerrarse, es también un modelo de negocio. Y tener un modelo de negocio es, por otro lado, perfectamente legítimo.

No sé si he respondido. Pero se puede decir que el conocimiento es “éxito” como proceso iterativo “colectivo”. Lo que ocurre, por ejemplo, de una ecuación a otra. Es un éxito puesto que nos ha traído hasta aquí. Pero que se suele gestionar en procesos intelectuales individuales o grupales sometidos al escrutinio (falsación, verificación) colectivas, pues otro grupo puede refutarlo. Insisto en que puedo haber desviado el tema y ser ésta una reflexión superada por personas más cualificadas que yo para esta discusión.

8. Aparte de la evolución colectiva del conocimiento, que comentas, permíteme insistir en la pregunta inicial que te hice: ¿podrías citarme algún ejemplo exitoso, que realmente te convenza, de inteligencia colectiva?

¿La tabla periódica? ¿Las matemáticas? Puede ser que lo que nos sucede es que no tengo una definición clara de “inteligencia colectiva” desde el punto de vista que le das y por eso, quizá, estemos en un diálogo sobre galgos y podencos. Pero el lector juzgará. O tú. Creo.

9. Hablas mucho, y con criterio, de transformación digital. Me gustaría saber cómo crees que ésta puede afectar (para bien y para mal) a los procesos de inteligencia colectiva, y al revés, cómo una mayor capacidad de IC podría impactar en la transformación digital. Siendo más concreto, ¿qué relación establecerías entre “inteligencia colectiva” y “transformación digital”?

Peligro: podemos estar ante dos memes, dos “buzzwords” que se vuelven huecos. El segundo lo es, sin duda, y te recuerdo que yo blogueo con ese nombre. Pero si “lo digital” es una tecnología que permite construir fácilmente sobre lo existente (los bits y el código son como un lego) y somos capaces de convertir los átomos en bits, entonces la relación es clara. Rotunda.

Y existe una obviedad apabullante de que el software libre ha generado riqueza y la sigue generando al reducir las barreras de entrada al mercado y acelerar la innovación. Como existen múltiples casos de éxito en la innovación abierta. Tiene que haber decenas de fracasos también. En todo caso, parece que estamos ante un estado del arte tecnológico que facilita, estimula y enriquece procesos de diseño, innovación y explotación comercial que se beneficia de que las contribuciones puedan ser abiertas (no siempre masivas, recordemos aquella regla de participación en los blogs: “cien miran, diez hacen algún gesto de involucración, uno comenta”) y que esa es una herramienta superior a no hacerlo… en muchos casos. ¿eso ocurre en todos? Probablemente no, porque el “colectivo” de ingenieros de Apple ha dado en el clavo varias veces en un mundo de secretismo.

Casi volviendo al principio. Para alguien que se ha manifestado y sigue románticamente militando en contra de la “propiedad intelectual”, la meta “colectiva” (otros piensan que no) es lograr la supresión de monopolios de conocimiento. Lo que no deseo que se interprete como una respuesta simple a un problema complejo, porque tiene mucho detalle que discutir.

10. Pero volviendo a la “transformación digital”, que te me escapas más que Rajoy 😊 , te agradecería que hicieras un esfuerzo de ser más concreto. Por ejemplo, los algoritmos, el big data, soluciones que parecen apostar por el poder distribuido como Blockchain, la Inteligencia Artificial ¿qué impacto pueden tener en la IC?

Al llegar aquí, creo que, probablemente, estamos llamando “inteligencia colectiva” a algo que ha existido toda la vida y que las tecnologías que tenemos amplifican, aceleran y mejoran. Al final, de lo que estamos hablando es de generación de conocimiento y su traslado a la práctica. Los gurús de la innovación siempre te recordaban que I+D sin la tercera I, I+D+I, es decir, “investigación y desarrollo” sin “innovación” no genera resultados reales. No sé si se entiende la comparación.

11. Supón que tienes que juzgar si un grupo cualquiera, bien sea un equipo, una organización o un país, está actuando de un modo “colectivamente inteligente”. Me gustaría saber en qué parámetros o evidencias te fijarías para valorar eso. Si tuvieras que pensar en un modelo para juzgar/medir la inteligencia colectiva de un grupo, ¿Cómo valorarías la “inteligencia colectiva” de un grupo? ¿En qué te fijarías para juzgar el grado en que un grupo es colectivamente inteligente?

En la calidad de la deliberación y, sobre todo, la capacidad de extraer conclusiones y llevarlas a la acción. Cuanto más te acercas al final de la frase, más complejo. Y no entro a si el fin es perverso. La “solución final” del nazismo (hola, Ley de Godwin) fue un proceso de deliberación complejo y de desarrollo de propuestas de solución, léase masacre, asombrosamente bien ejecutadas perpetradas.

¿Medir? Qué interesante. Soy profano en estos procesos de discusión pero mi experiencia personal en el desarrollo de métricas e indicadores me sugiere que cada grupo deberá encontrar los suyos. Pero, de nuevo, es posible que este razonamiento esté superado por otros.

12. Imagina una comunidad que arranca con un par de docenas de miembros, y funciona muy bien, pero que empieza a crecer hasta que se vuelve inmanejable. El aumento de tamaño incrementa la complejidad, e impide “agregar” bien las opiniones y preferencias a escala colectiva. ¿qué cambiarías en el diseño de la arquitectura participativa para poder gestionar la colaboración a escalas que superan, por ejemplo, el óptimo dumbariano de las 150 personas?

Esta pregunta, en cierta forma, la he tratado en los puntos anteriores. Soy pesimista. Creo que la escalabilidad sólo llega por contagio y de forma autónoma. El laissez-faire, tan denostado, tiene enormes virtudes. Solemos fijarnos en sus limitaciones.

13. A veces percibo que, en el mundillo social y creativo, hay cierta retórica alrededor del dilema entre lo emergente y lo deliberado. Liberar la improvisación está de moda, es sexy, pero incluso en la Wikipedia hay más diseño deliberado que caos emergente. Los avances reales, y los sistemas que funcionan, no parecen darse por generación espontánea. Por eso, te pregunto, ¿diseño deliberado o emergente? ¿se puede “diseñar para la emergencia”?

Creo que me he ido anticipando, en mis respuestas anteriores, a esta pregunta. El capital riesgo ha triunfado como paradigma social al asumir el reto de financiar la innovación extrema. Que no es lo mismo que, caso a caso, haya triunfado al tener un retorno de capital a la altura del riesgo que ha corrido. Si esta sentencia que atribuyo a Einstein es cierta (“no hay nada más práctico que una buena teoría”), entonces no tiene sentido abordar la “emergencia” (quizá podemos llamarlo “gestionar o modelizar lo desconocido”) sin un modelo que falsar (sí, esto es totalmente popperiano) y que permita saber qué no funcionó.

No le veo sentido a innovar y financiar (asignar recursos escasos, vaya) a la emergencia sin un esquema, plan, camino, visión o declaración que permita contrastar el resultado con la premisa. Formularlo y cambiarlo (o, como se dice ahora, pivotar) tiene mucho que ver con la presencia de unas cualidades de liderazgo que, al final del día no deja de ser – en el sentido que creo que le damos – nada diferente a la credibilidad de un individuo o grupo – reducido – de individuos, que es lo que genera adhesión.

Nota-1: Si quieres leer otras entrevistas de este seriado, aquí tienes estos once enlaces:

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