Explorando nuevas formas de colaboración y trabajo en red

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noviembre 2015

Un error frecuente de las lecturas apologéticas de la participación colectiva es olvidarse que en las redes también se tejen y construyen relaciones de poder, y que éstas pueden llegar a ser tan desiguales como las que existen en estructuras tradicionales. De hecho, vemos que la arquitectura de la red vive en una tensión constante por reproducir los mismos modelos de asimetrías de poder que se dan en la vida analógica, lo cual es bastante lógico porque internet no va a cambiar per se la naturaleza humana, ni va a curar nuestras carencias de fondo. Al hilo de este escepticismo, algunos opinan que no es cierto que la Inteligencia Colectiva vaya a aplanar de forma significativa los mecanismos de toma de decisiones, ni que el poder se vaya a repartir siguiendo un patrón tan distribuido como se dice, sino que seguirá concentrado pero en manos de nuevas élites. Por lo pronto hay indicios de que siguen habiendo élites dentro de los mecanismos colectivos. Wikipedia es un ejemplo claro de eso, donde un grupo de editores disfruta de privilegios y de una capacidad de influencia muy superior a la de un contribuyente ordinario. Pero, qué explica esa nueva concentración de poder en un sistema que pretende precisamente lo contrario. Según mi análisis, las élites afloran por el efecto combinado de tres factores: Desigualdad de participación Necesidad de concentrar la atención Requerimientos operativos de eficiencia y gestión. Voy a examinar cada uno de estos puntos de forma independiente: 1.- Desigualdad de participación La mayoría de las comunidades en red comparten una misma propiedad, y es la desigualdad en la distribución de la participación. El patrón que se repite se conoce como “Power Law” o “Ley de Potencias”, donde una gran mayoría participa poco, mientras que una exigua minoría aporta una cantidad desproporcionadamente alta de contenidos y actividad al sistema. Esta tendencia recurrente a la concentración de la participación en un reducido porcentaje de personas contribuye lógicamente a visibilizar y ponderar a los más activos, creando las condiciones para que éstos ganen protagonismo e influencia en la comunidad. De hecho, los sistemas de recomendación y filtrado colaborativo que funcionan en estas comunidades se suelen traducir, de facto, en un modo informal de gobernanza. A medida que los usuarios registrados van subiendo niveles dentro de la comunidad según su grado de actividad e implicación, van adquiriendo más privilegios como valorar contenidos de otros, taggear contenidos como destacados o usar herramientas de