Explorando nuevas formas de colaboración y trabajo en red

TOP

octubre 2015

He estado trabajando recientemente con el equipo de DontKnow para ayudarlos a mejorar Collaboratorium, una interesante herramienta que busca ordenar las conversaciones en torno a retos que se abordan mediante dinámicas colaborativas. Este proyecto me ha dado la oportunidad de continuar profundizando en mi investigación sobre los tipos de fallos o problemas que se dan con más frecuencia en los procesos de deliberación colectiva. La deliberación que más me interesa es la “ejecutiva”, no la meramente “filosófica”, o sea aquella que sirve para la acción, que se organiza para tomar decisiones. Entendida en esos términos, lo que se hace en la deliberación es analizar colectivamente las ventajas (pros) y los inconvenientes (cons) de las distintas opciones disponibles, para llegar a un juicio o decisión común que se acerque lo más posible a la mejor solución para los objetivos del grupo. Esto, como se ve, es pura “Inteligencia Colectiva” :-) Voy a enumerar los fallos que, según mi experiencia y estudios realizados, se producen a menudo en las deliberaciones que se realizan a través de herramientas telemáticas, y que debemos vigilar especialmente a la hora de gestionar y dinamizar esas conversaciones. Algunas de estas carencias se dan también en los procesos de deliberación presenciales, cara a cara, pero en este post me quiero centrar en el entorno online por las ventajas que ofrece para escalar la participación e implicar a más gente: Baja participación: Tanto en cantidad como en calidad, pero todo empieza porque cuesta mucho captar el interés de la gente con la fuerte competencia por la atención que existe entre las iniciativas digitales. Sin cantidad es complicado que se llegue a la calidad, por eso conviene apostar por convocatorias “ampliadas”, o sea, invitar siempre a mucha más gente de la que se necesita que participe. Los ratios de participación varían mucho en función de: a) el poder de convocatoria (credibilidad) de quien lanza o lidera el proceso, b) los costes de participar en términos de facilidad de uso de la herramienta, c) el atractivo del tema o reto que será motivo de la deliberación. Retos/problemas mal planteados: Esto afecta también el punto anterior de la participación. Si el reto no se enfoca bien, si la pregunta no está bien hecha y/o no interesa a los participantes, la conversación languidece. Siempre recomiendo implementar algún sistema de filtrado/revisión (colaborativo) de los retos o temas de deliberación antes de que se publiquen, para que