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junio 2014

El concepto más citado de “Inteligencia Colectiva” es el del MIT Center of Collective Intelligence (CCI): “Groups of individuals acting collectively in ways that seem intelligent” (grupos de individuos que actúan colectivamente de un modo que parecen inteligentes). Ya dije que me parece una definición endeble por ser demasiado vaga y tener un limitado valor operativo. La intención del CCI de crear un framework flexible es noble por inclusiva, sobre todo teniendo en cuenta que efectivamente se trata de un área de estudio emergente y que se pretende con ello incidir en su naturaleza inter-disciplinar. Pero aún así, pienso que intentar encajar todas las definiciones posibles en una políticamente correcta nos lleva a una definición descafeinada, cuya principal debilidad es que no es útil para discernir.  Un buen concepto no es aquel que trata de integrar o adaptarse a todas las perspectivas existentes, sino el que ayuda a comprender los límites de la identidad de algo, es decir, qué dejamos dentro y qué dejamos fuera de lo que se pretende definir. De hecho, a menudo el test más eficaz para poner a prueba la utilidad de un concepto es ver cuánto ayuda a dejar cosas fuera, o sea, a discernir. En mi post anterior propuse una definición alternativa de “inteligencia colectiva” con la que me siento más cómodo: “Capacidad de un grupo de individuos para optimizar colaborativamente las decisiones que le afectan como colectivo”, pero dije que seguiría afinando el concepto hasta encontrar uno que me convenciera del todo. En esas estamos, así que después de testar mi definición anterior en nuevas situaciones, me di cuenta que le falta algo, y que también es posible que sea demasiado restrictiva en algún aspecto. En cuanto a lo primero, constato que una propiedad distintiva de la Inteligencia Colectiva es la “emergencia”, o sea, tiene que darse un efecto de “agregación” de la información para que emerja un resultado o comportamiento “colectivo” que sea nuevo, distinto a la mera suma de las opiniones individuales. En resumen, lo que llamamos “inteligencia colectiva” es esencialmente un proceso de “agregación” (incluso de síntesis, para ser más exacto) que hace que el resultado sea el “punto de vista de grupo” y no una colección dispersa de perspectivas personales. Un grupo que funcione realmente como grupo, o sea, que active mecanismos de agregación para combinar las aportaciones individuales y las traduzca en una decisión común, está manifestando una determinada “inteligencia colectiva”; que puede ser

La Inteligencia Colectiva (IC) genera un creciente interés como disciplina emergente, pero cuesta encontrar una definición clara e intuitiva de lo que significa. Esa carencia se intenta aliviar en parte adoptando la terminología que utiliza el MIT Center of Collective Intelligence, que en mi opinión pretende abarcar tanto que termina siendo muy poco operativa. Por ejemplo, Thomas Malone y su equipo usan habitualmente esta definición de IC: “groups of individuals acting collectively in ways that seem intelligent” (grupos de individuos que actúan colectivamente de un modo que parecen inteligentes). No sé, francamente, si esto aclara algo o añade más confusión para gente como yo que busca poner la teoría en acción. Los avances ontológicos en el ámbito de la IC tampoco parecen haber dado grandes resultados. Se echa en falta un esquema conceptual que sirva para ponernos de acuerdo en la narrativa. El universo de disciplinas que converge aquí es amplio, y el conocimiento está muy fragmentado. La diversidad es buena, pero hay mucha dispersión cognitiva que no ayuda a conseguir avances consistentes. De hecho, me consta que es difícil categorizar los temas y hacer una taxonomía que aporte orden a la hora de acceder a los resultados de investigación. Así que me parece necesario revisar y simplificar la narrativa que usamos para poder llegar a más gente. Por lo tanto voy a intentar explicar qué entiendo yo por Inteligencia Colectiva del modo más intuitivo posible, aunque no sé si lo conseguiré :-( A escala individual, si nos atenemos a la etimología, “inteligencia” significa “saber escoger”. Una persona parece ser más inteligente en la medida que elije las opciones que mejor satisface sus expectativas y su bienestar integral como individuo. Dicho en pocas palabras: es más inteligente quien toma las mejores decisiones. Esto quizás es simplificar mucho porque hay muchas más funciones en las que interviene la inteligencia (resolver problemas, aprender, adaptarse, razonar, predecir, imaginar, etc.), pero intuyo que la capacidad de “saber escoger”, o sea, de tomar buenas decisiones, es la que mejor resume lo que significa ser inteligentes. Los grupos y sociedades también expresan un determinado grado de inteligencia como colectivos humanos. Así que a escala colectiva, una forma de testar esa capacidad es estudiando cómo los grupos deciden, o con qué calidad resuelven problemas que son vitales para su bienestar y supervivencia. Para mí basta con que un grupo de individuos hagan cosas juntos para que se manifieste algún grado de “inteligencia colectiva”.